¿Cuál es el límite entre cuidarme o poner a los demás primero?

Guía para ser buena persona sin dejar de pensar en mí primero

Cada que vivo me doy cuenta de cosas, y, sobre todo, lo que significa el salirte por completo de tu zona de confort para enfrentarte a la probabilidad que la vida te sorprenda más de lo normal, o de la manera en que necesitas.

Yo vivo así, avanzando y abriendo los ojos a oportunidades y probabilidades que van de acuerdo a lo que quiero lograr. Porque prefiero probar las cosas antes de decidir si son buenas para mí o no (aunque alguien me diga lo contrario).

Más allá de lo que pasó con mi vida a nivel experiencia laboral este mes y las personas que se me cruzaron en el camino, me di cuenta que establecer límites es sano. Y cuando digo que “me di cuenta” me refiero a que prácticamente la vida me dijo a gritos. Porque como dicen “La vida/dios/universo (como lo veas) te dice en qué debes mejorar, primero te lo muestra, y si no le haces caso suficiente, pues te lo grita” Es inevitable, cuando hay un mensaje que aprender, está ahí hasta que lo aprendas.

Pero bueno, ¿a qué me refiero con establecer límites? Enumeraré algunos ejemplos para que me comprendas y veas si tú también necesitas trabajar en eso para cuidarte un poquito más:

  1. Comprender que no todos tenemos el mismo nivel de tolerancia: Primero ten la libertad de establecer tu propio límite en cuanto a relaciones generales: tus amigos, pareja, jefes, compañeros de trabajo, el señor de la tienda, con todos. Pero siempre teniendo en cuenta que a pesar de ser tolerante y querer dar lo mejor de ti con todos, no significa que no puedas reaccionar y hacerte respetar. Sobre todo, si sabes que estás en todo tu derecho y te callas por querer evitar conflicto o perder tu imagen de buena. Si algo he aprendido y haré, es decir lo que pienso en el momento que lo pienso, porque en serio, si no estableces límites, no le muestras a la otra persona hasta dónde puede llegar contigo.
  1. Tienes todo el derecho a tener una relación recíproca: Esto te lo dice tu voz interior, me queda clarísimo que el límite está entre tu bondad y el dolor que te genera. Si ya duele, si molesta, si sabes que no te hace sentir bien, entonces levanta la mano y habla. Las relaciones que tienes se pueden arreglar por el simple hecho de comunicar a la otra persona que hay cosas que te molestan. Claro, dilo de una manera comprensible y sin ofender, la idea es que la situación se resuelva, no que te lleves la molestia para ti, porque recuerda: quién te molesta, te domina.
  1. Respeta tus tiempos y los demás los respetarán: En esto me refiero a tiempos de aprendizaje, tiempos de desarrollo de tus capacidades, tiempos en los que sabes que estás dando lo mejor de ti, pero tienes tu propio ritmo. En este sentido, no tienes por qué cumplir a detalle con las expectativas del resto, si es que alguien pone la presión en ti que deberías de ser de cierta manera, y, sin embargo, no es por donde tú quieras crecer o ir, no cambies por ella. Es muy importante que el límite lo coloques en tu autenticidad. Aceptarte tal como eres, en el tiempo que estás y en el ahora, también te permitirá darte cuenta si donde has elegido estar, es o no es para ti.
  1. Y algo muy importante, no tengas miedo a decir que NO: Si tu corazón, intuición, como le llames, te está diciendo que las cosas están un poco extrañas, que no te calza una situación y que te hace pensarla demasiado y no por un lado positivo, entonces di que NO. Es que nadie más va a saber exactamente lo que quieres más que tú, y aunque lo compartas con tus amigos que tanto te quieren cuidar, la decisión y responsabilidad de elegir está en ti. Deja que esa fuerza interior te impulse a ser honesta contigo misma, así podrás salir de la situación y saber que en este momento es lo mejor que pudiste decidir para ti, sin tomarlo personal, sin presionarte, sin decir que fuiste insuficiente. Claro que lo fuiste, fuiste lo suficientemente valiente para elegir cuidarte por encima de todo.

Porque si tú no eres la primera que se trata bien y se cuida, ¿entonces quién?

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Fiorella

5 Pasos para mejorar tu autoestima

La autoestima es la valoración, generalmente positiva, de uno mismo. Para la psicología, se trata de la opinión emocional que los individuos tienen de sí mismos y que supera en sus causas la racionalización y la lógica.

La autoestima es un sentimiento valorativo de nuestro conjunto de características mentales, corporales y  espirituales que forman la personalidad.

Pasos para tener más autoestima:

1.- No rodearnos de personas o relaciones tóxicas

A lo largo de nuestra vida hemos tenido experiencias vitales con personas que no nos convenían (pareja, amigos, familiares, compañeros de trabajo…). Consideramos a personas o relaciones tóxicas a aquellas que nos absorben la energía y nos crean malestar, debido a sus inseguridades, envidias o limitaciones, nos conviene mantener a mucha distancia a este tipo de personas.

2.- Salir de nuestra zona de confort

Una tarea que la mayoría de veces, por pereza, por miedo a lo desconocido, nos quedamos en nuestra zona de seguridad, con cero probabilidades de que nos sucedan cosas nuevas o bien, podamos conocer a gente nueva e interesante que nos pueden aportar y enriquecer nuestras vidas.

Cualquier situación nueva o persona desconocida son una oportunidad para que podamos poner en práctica todas nuestras habilidades sociales y darnos a conocer al otro, lo que nos puede aportar experiencias positivas que nos permitirán reforzar nuestra personalidad y mejorar nuestra autoestima.

3.- Ser una persona asertiva

Tener la capacidad de poder expresar nuestras opiniones y pensamientos sin tener miedo de no gustar a los demás. Las personas con baja autoestima tienen la tendencia de querer complacer a los otros, así piensan que los demás los aceptarán y querrán. Sin embargo, el anteponer los deseos o necesidades de los demás a las nuestras, nos puede causar un alto grado de impotencia y frustración. Por lo que, es importante poder, ser conscientes de que tenemos todo el derecho de expresarnos y decir lo que pensamos, guste o no a las personas de nuestro entorno, siempre con respeto y educación.

4.- Reconocer nuestros puntos fuertes y celebrar los logros

Tenemos la tendencia a fijarnos más en lo que nos falta que a lo que ya tenemos o hemos conseguido. Una buena forma de reforzar nuestra autoestima es hacer una lista con todos nuestros puntos fuertes a nivel de habilidades y personalidad. También, es importante, poder celebrar nuestros logros, da igual si son grandes o pequeños, pero si, tener un ritual de felicitación nos puede ayudar a recordarnos que vamos consiguiendo objetivos y que es muy positivo írnoslo recordando a lo largo del dia.

5.- Cuidarte y mimarte

Como comentamos en el punto anterior, que hay que celebrar cuando hemos conseguido un objetivo o reto que nos hemos marcado, una buena forma de reconocerlo, puede ser, dándonos un premio especial: un masaje, un cóctel en un bar que nos gusta, ir al cine, etc. Cualquier cosa que nos haga sentir bien y nos haga ilusión, también al tener mayor sensación de bienestar, nos hace estar mejor con nosotros mismas y refuerza nuestra autoestima.

Empezaremos el dia 22 de enero el curso:”Aprende a quererte, mejora tu autoestima”, será una buena oportunidad para aprender técnicas y recursos para desarrollar nuestra autoestima.

Puedes apuntarte en este link:http://www.uolala.com/curso/curso-aprende-a-quererte-aumenta-tu-autoestima-131975

 

Valentina Tereshkova, la primera mujer cosmonauta

Puede que este nombre, no nos diga nada, a simple vista; o no tengamos conocimiento de que hay detrás de él.

Valentina Vladímirovna Tereshkova, Máslennikovo, 6 de marzo de 1937, es una cosmonauta y política rusa ya retirada. Ingeniera, se convirtió en la primera mujer cosmonauta y a la vez la primera civil, que voló al espacio, habiendo sido seleccionada entre más de cuatrocientos aspirantes y cinco finalistas para pilotar el VOSTOK 6, lanzado el 16 de junio de 1963. Completó 48 órbitas alrededor de la Tierra en sus tres días en el espacio.

Antes de su reclutamiento como cosmonauta, Tereshkova fue una obrera que trabajaba en una fábrica textil, y paracaidista aficionada. Para unirse al Cuerpo de Cosmonautas, Valentina fue incorporada de manera honoraria a la Fuerza Área Soviética, siendo así la primera civil en volar al espacio. Después de la disolución del primer grupo de cosmonautas femeninos en 1969, fue un prominente miembro del Partido Comunista de la Unión Soviética, participando en varias oficinas políticas. Permaneció activa en la política tras el colapso de la U.R.S.S. y es considerada como una heroína en la Rusia post-soviética.

Tiene una buena relación con el presidente de Rusia, Vladimir Putin, en 2013, se ofreció para hacer un viaje a Marte si le daban la oportunidad.

En la ceremonia de inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2014, corrió con la bandera olímpica.

Biografía

Nació en una aldea de Tutáyevskin en el centro de Rusia, sus padres habían emigrado desde Bielorrusia. Su madre trabajaba en una planta textil y su padre era tractorista. Tereshkova comenzó la escuela en 1945 a la edad de ocho años, pero la dejó en 1953 y continuó su educación mediante cursos por correspondencia. A temprana edad se interesó por el paracaidismo, entrenándose en el Aeroclub local. Hizo su primer salto a los 22 años el 21 de mayo de 1959, siendo aún trabajadora textil. Sería su experiencia en paracaidismo lo que condujo a su selección como cosmonauta. En 1961 se convirtió en la secretaria del Komsolomon (Unión de Jóvenes Comunistas) y más tarde se unió al Partido Comunista de la Unión Soviética.

Según la periodista y biográfa Rosa Montero, en su libro: “Historias de mujeres y algo más”, nos comenta: “La rusa Valentina, no fue sólo la primera mujer que viajó al espacio, sino también la primera civil que lo hizo. La seleccionaron entre más de cuatrocientas aspirantes para ser piloto del VOSTOK 6, lanzado en 1963. Después de su vuelo estudió en la Academia de la Fuerza Aérea y se hizo ingeniera espacial”.