Ser único, ese es el reto

Ser único, ese es el reto

Ya desde la adolecencia tenemos una necesidad impetuosa de distinguirnos de los demás: familiares, amigos, etc y al mismo tiempo nos surge el deseo de pertenecer al grupo de amigos, ser aceptados por ellos, formar parte de esa “tribu”.

Este anhelo de individualidad que nos persigue muchas veces, choca con el anhelo de ser aceptados por el grupo, esa necesidad de aprobación, ya que nos va en ello la supervivencia..

Estamos llenos de prejuicios y a la sociedad de masas le interesa que sea así. A las grandes multinacionales les interesa que hagamos colas infinitas para ser los primeros en compar sus productos.

Muchos nos aconsejan que pensemos por nosotros mismos y que tengamos nuestro propio criterio, pero muchas veces al hacerlo nos enjuician y nos critican.

Las personas que piensan por sí mismas, dan miedo, no son fácilmente manipulables.

Pero olvidamos frecuentemente que en ese afán por diferenciarnos del resto es que ya somos único e irrepetibles, sin necesidad de demostrar nada, ni ser nada en especial.

Es posible encontrar personas que te acepten tal y como eres, que entiendan tu forma de pensar y actuar, aunque vivan a kilómetros de tí.

Kurt Cobain decía: ellos se ríen de mi porque soy diferente, yo me río de todos por ser iguales.

Vasily Klucharev, científico de la Universidad de Basilea, en Suiza, comenzó una seria de experimentos con la tecnología más avanzada de Resonancia Magnética.

El objetivo de este estudio: entender qué sucede dentro de nuestro cerebro cuando éste piensa distinto del resto.

Klucharev y su equipo mostraron imágenes de rostros a voluntarios, para que éstos evaluaran si les resultaban estéticamente bellos o no. Cuando los voluntarios valoraban positivamente a rostros que socialmente se consideran bello, todo iba bien porque estar de acuerdo con los demás hace que nuestro cerebro active zonas relacionadas con la sensación de recompensa.

Pero la parte más relevante de los experimentos fue cuando los voluntarios encontraban atractivos a rostros que socialmente no son populares. En esos casos, los investigadores vieron que se activaban en el cerebro las luces de alarma. Como consecuencia, los científicos observaron que muchas personas eran propensas a cambiar su forma de pensar, para adecuar sus ideas, gustos y conductas con los de la mayoría El objetivo de dicho acondicionamiento: apagar las mencionadas señales de alarma en nuestro cerebro.