Soy cuarentona ¿Y qué?

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La edad es algo que siempre me ha perseguido desde pequeña, supongo que el hecho de ser la mayor de dos hermanas y encima más desarrollada que el resto para mi edad, me hice “mujer” a una edad temprana, los primeros sujetadores a los 11 años, todo parecía ir demasiado deprisa para los años que tenía.

A lo largo de los años tuve que vérmelas con “aparentas más mayor” de la que edad que tienes pero estate tranquila, igual con los años eso cambia.

El hecho de aparentar más edad de la que tenía entonces me parecía, si más no, gracioso puesto que no acaba de entender en mi interior en base a como se supone que tenía que aparentar según la edad que tenía y aún más intrigante me parecía sobre qué base o estándares se apoyaban las apariencias en las edades.

Crecí y me hice adulta con el concepto de que si mi edad tiene que ser determinada por un aspecto o simplemente que la gente tenía que determinar lo que yo aparentaba, o parecía, ese era un modelo, que con todos los respetos, a mí no me servía.

¿Qué significaba realmente para mi cumplir años? Estar viva, por lo que un día tomé la decisión de plantarme en la distinción de las personas por la edad que tenían, lo cierto es que es cómico que me planté en los 37 años de mi madre y todavía hoy tengo que ir a contar por el año que nació cuantos años tiene y le sumo cuatro y llego a la edad de mi padre, para saber los que cumple mi hermana, me resto dos y así sucesivamente.

Desde el maravilloso momento en el que decidí plantarme en cuanto a identificarme tanto a mí misma, como a los demás con la edad, me sentí liberada y sobre todo empecé a poner vida a los años en lugar de años a la vida.

Al elegir que cumplir años para mí significaba estar viva, empecé a celebrar cada cumpleaños como un día especial, inolvidable y a celebrarlo con una fiesta o un encuentro especial, los que me conocen saben muy bien, que en mis cumpleaños les avisaba de que esa semana, tal día era mi cumpleaños.

Tal era mi entusiasmo por cumplir años que para mis 40, yo misma, me organicé mi propia fiesta “sorpresa” compré y decoré mi casa con globos y guirnaldas, hice la merienda, las invitaciones y lo celebré rodeada de las personas que para mí en aquel momento eran importantes en mi vida. ¿Por qué tenía que esperar que alguien hiciese una fiesta a mis 40 si para ellos no era igual de importante que para mí cumplir años?

Digo esto porque en mi ser, en lo más profundo de mi alma, sentía que lo mejor de mi vida iba a ocurrir a partir de los 40.

Y claro, como lo que crees lo acabas creando eso lo que ocurrió y sigue ocurriendo, me quedé embarazada a los 40 años, al segundo intento a pesar de que el entorno me bombardeaba de las maravillosas palabras: mira que a los 40 es difícil que te quedes embarazada porque los ovarios, porque los óvulos, por lo que yo que sé más de excusas y justificaciones que me daban.

Siendo fiel a mí misma y no atendiendo lo que para los demás era su realidad, conseguí quedarme embarazada, sólo, al segundo intento, ante la sorpresa de todos; que claro, luego vino la segunda parte en la que , embarazo de riesgo a los 40, ten cuidado y bla bla bla que desde el máximo respeto digo que las personas deberían meterse en sus asuntos y resolver sus propias vidas en lugar de , disfrazar con palabras tales como : te lo digo por tu bien … o te lo digo porque te quiero etc… poder afectar o incluso influir en la vida de una persona.

Y tras un embarazo repleto de maestría y descubrimiento interior, nació mi hija a los 41 años, con lo que era una madre cuarentona.

Cuando mi hija tenía cuatro meses y yo tenía que volver al trabajo en el despacho en el que trabajaba, entre en un estado de depresión, en el que no quería bajo ningún concepto volver a aquel trabajo ni aquel lugar, sentía que aquel no era el lugar en el que deseaba estar. Así que decidí que quería montar mi propio negocio y como podréis imaginar, nuevamente el entorno: mira que tienes una edad que para encontrar trabajo, no hagas locuras etc… Pero en mi línea de seguir mi corazón y lo que mi alma me pedía, decidí ser empresaria y montar mi propio centro de salud, belleza y bienestar, así que ya me veis con mi hija con siete meses inauguré mi propio negocio a los 41 años ya era madre y empresaria.

Unos años más tarde decidí que ya estaba cansada de depender de los transportes para ir y venir o bien depender de la buena fe y el buen corazón de mi padre para que me llevase al trabajo cada día, con lo que decidí que quería ir en moto, y nuevamente la reacción del entorno no se hizo esperar, aunque claro, teniendo en cuenta que no había ido en mi vida en moto y que siempre había tenido un miedo tremendo, era lógico para ellos pero aun así alquilé una moto un día y tras un par de vueltas, días más tarde me compré una moto con la que me desplazo actualmente y soy más feliz que una perdiz, y sobre todo a pesar de mis 43 años que tenía entonces.

Actualmente comparto que soy mujer y madre, tengo 44 años, que he creado mi propio Sistema de sanación al que me dedico en corazón y alma y todo ello a partir de cumplir

40, siento que todavía me quedan muchos sueños por realizar y alcanzar y que tengo toda una vida por vivir y experimentar y aunque a pesar de que algunos hombres, me llaman cuarentona, lo soy y con mucho orgullo, me siento mejor que nunca independientemente de mi edad.

El día que un número te posea, te ha ganado la partida, por supuesto uso el mismo sistema para el peso, hace más de 3 años que no tengo ni idea de cuánto peso, porque, aplicando la misma regla, tampoco estoy interesada en estar atada, ni ser esclava de un número que determine si me tengo que sentir bien o mal en función de lo que pese.

Así que amig@ cuando sigues el dictado de tu corazón nada ni nadie te para ni siquiera la edad ni el peso.

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Artículo escrito por nuestra colaboradora Montse Balada, terapeuta holística sensitiva, especializada en terapias energéticas, emocionales y cuánticas. Creadora y formadora del Sistema Cuántico MON-SA

Web: www.mon-sa.com

E-mail: espai.monsa@gmail.com

Telf: 696431053

About the author: coffeewoman

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